he vuelto a escribir desde que vi the pleasure of being robbed y vuelvo a sentirlo todo con muchísima fuerza y recojo todos los detalles y los momentos huecos del día para llenarlos con flores y zumos de frutas

espero no dejar de hacerlo nunca


algo cortito:

brillas tanto cuando arrastras las cortinas por la calle y te recoges en ellas para que ni la luna ni los clarinetistas puedan tocarte ni empujarte contra el suelo sin pintarse ardiendo en las manos el nombre de alicia con caminos de ceniza y témperas granates

domingo


he vuelto a Calatayud este finde y estoy andando por el camino hacia la nevera de anchís con los pies crujiendo a cada paso en las hojas y no recuerdo haber visto el bosque tan bonito, la luz me mira directamente desde lo alto de los riscos y lo pinta todo de blanco, atrapo recuerdos que juguetean entre las ramas y escucho a los niños corriendo, a sus padres diciéndoles dónde colocarse, peinandoles un poco más para las fotos de la comunión, llenandose los zapatos preciosos de barro y me quedo mirando una abeja de color tostado agarrada a un tallo de hierba, recogiendo perlas de rocío y cuando acaricio varios puñados verdes suaves y mojados siento que le tiro de los cabellos a algún náufrago gigantesco arrastrado desde las montañas por las aguas del Jalón, durmiendo todo el otoño y el invierno, y recuerdo también el repiqueteo en los troncos del pájaro carpintero que encontré la primera vez que pasé por el bosque, hace ya cerca de tres años, y todas las veces que he vuelto pensaba que quizás volvería a escucharlo y que me mostraría con orgullo su agujero amueblado y naranja, pero ahora que vuelvo a hundir los pies en las hojas llenas de manchas no puedo dejar de pensar que en realidad por muy lejos que me marche no voy a poder evitar convertirme en la misma persona que mi padre, y que las ramas desnudas de los álamos de Huermeda no van a arroparme para siempre


hacía por lo menos cuatro meses que no iba al cine y hoy he llegado diez minutos tarde, mi madre me ha dicho que a jael le hacía ilusión que yo también fuera y justo estaba volviendo por el camino lleno de álamos que tan bien conozco y tan adentro crecen y al pensar en el cine lleno de niños y en sentarme junto a mi padre he sentido una culpa enorme como una piedra atascada en el estómago y he tenido que sentarme apoyado en el último árbol del bosque y al quedarme mirando la montaña he empezado a llorar como no había hecho en el último mes y he pensado en lo que me dijo Tamar de lo necesario que es sacar y crear para que después no se escape de golpe y me he sentido mucho más indefenso de lo que me creía y he pensado en los rasguños que nos hacemos sin darnos cuenta y en el terror que en realidad me provoca todo lo que he conocido desde pequeño, y las paredes azules de mi cuarto y los azulejos de mi cocina y el roce de mis sabanas y la horrible presencia de mi padre, y lo mucho que me entristece pensar todo esto y la rabia que siento, y las ganas que tengo de dormir tirado en el césped en el campo de golf y abrazarme a todo lo nuevo y a toda la incertidumbre y a toda la gente que aún no conozco y que no puedo esperar a conocer


conduzco por el desvío después de la residencia de ancianos enorme y marrón, la carretera por la que tantas veces he pasado, siempre dando un rodeo, retrasando la llegada a casa y todo está más oscuro de lo que recuerdo, la luna es solamente una mancha blanca cortada por la mitad, pienso que es verdad lo que dijo ayer mi hermana de que según pasan las horas cada vez está más girada, como si diera vueltas en la cama por no poder dormir y a lo que encuentra su sitio ya es de día y no se ha dado cuenta, últimamente no suelo poner las luces largas porque las carreteras de Madrid están llenas de coches y me he equivocado y he quitado las cortas dos veces, por un segundo el aire se ha atascado en mi garganta como si parpadeara conscientemente en un sueño y lo viera todo más negro que el estómago de un cocodrilo, un sueño ácido en el que la carretera junto a la vía del AVE me envuelve y me lleva hasta una casa que muy en el fondo sé que no es mía y que nada de lo que hay en mi cuarto me pertenece, el último recuerdo real y propio agotando sus latidos es la piedra y las ventanas de la casa con forma de uve invertida en la bodega de Terrer y pienso que quizás viví allí hace cien años con otro cuerpo y el olor del polvo sobre los muebles me hace sentir mucho mejor


me da pánico volver a casa y siento que no voy a poder soportarlo y me acuerdo de las veces que me quedé solo varios días y la sensación tan desagradable que emanaba de las paredes y el miedo por las noches, y ahora me doy cuenta de que en Mejorada no me ha pasado lo mismo nunca y creo que lo que me aterra no es estar solo y no llego a entender qué es exactamente pero me hace pensar en el sofá de casa de los yayos y en las medallitas color cobre sobre su manta, también lo siento en la calefacción demasiado alta y un poco en aquella noche que pasé en casa de Alejandro, y cada vez que me abraza mi padre pienso que soy una persona horrible y que ahora que estoy lejos debería echar de menos todo lo que he sido y todo lo que he tenido pero en realidad no quiero porque siempre lo he detestado y si es así quién soy realmente? una bola de momentos repudiados, lugares y fotografías que no consigo discernir si me hacen feliz o me entristecen, un ejercicio de escapismo por carreteras secundarias que inevitablemente te devuelve a la misma casa, y todas las costras que acumulas se fundamentan en los mismos principios que te enferman, palabras palabras palabras que ya escribías en el instituto que en vez de poner orden a todo tu desastre creaban nuevas montañas de ideas que debías derribar con tus manos y no servían más idealismos y más momentos mágicos por la noche con los cascos en la peña porque eras tú quien estaba creando esta ciudad con luces naranjas y este bosque y tú dibujaste todos esos papeles que había en las casas de la central eléctrica y sabías que algún día los encontrarías con Marcos y se te pondría la vida patas abajo y todo esto que has construido te da un poder que te asusta y hace que te tiemblen los dedos cuando coges un pincel y aunque te encantaría derramarlo todo sabes que es imposible y que nada de lo que ves, nada de lo que abrazas tiene final




lunes


paso al lado de la última casa antes de la calle de las escalerillas de la Peña y veo que han puesto una puerta de garaje nueva y me viene a la mente la imagen hace muchos años de cuando íbamos al salón y junto a esa misma puerta se juntaban varios abuelos con sus sillas de plástico a las 7, 8 de la tarde y revivo sus rostros y sus arrugas que casi parecían maquillaje pero en el cuadro no hay ningún sonido solamente yo tarareando agarrado a la mano de mi padre


esta noche vuelvo a mirar la luna y parece el colmillo blanco de Fújur el dragón de la historia interminable y tengo un viaje de dos horas hasta Madrid, seguramente se me ocurran muchas palabras e intentaré darles vueltas hasta que se graben en las paredes de mi cuerpo por lo menos hasta que llegue a casa y me quite las deportivas y pueda recolectarlas una a una, maquilladas por los kilómetros y el viento, mucho más suaves, y creo que cenaré con Javi y Tamara cualquier cosa que tenga en la despensa y me acostaré sin miedo




martes


he ido a llevarle comida a adri y también le he prestado varios cds, el cielo volvía a estar precioso, super rosado e intenso, era la primera vez que me metía por el centro de Torrejón y cuando volvía el google maps me mandó por varias calles cortadas y direcciones prohibidas, a mí me hacía mucha gracia y me quedé mirando todos los edificios a medio hacer con sus doce, quince plantas y los parques para niños que parecían llevar ahí desde esa mañana y que al hacerse de noche unas tortugas se llevarían los toboganes hasta que volviera a salir el sol, además vi justo delante de mí un Honda jazz y me puse a reír porque me pareció tan ridículo ese nombre para un coche y después llegué a casa y corté varios bizcochos para llevarle a Néstor y fui a su puerta y le llamé por teléfono, estaba volviendo del trabajo y justo el autobús se saltó la parada en la que tenía que bajarse, más tarde volví a casa y al aparcar me di cuenta de que se me había fundido la luz de cruce izquierda


yo también he soñado con osos polares y con viajar en los bolsillos de la gente con mejillas manchadas y luces de colores en los ojos, aprender a conducir en una noche, aprender a diluirme, a tocar el violonchelo y a pintar al óleo, intercambiar cds con los chicos y las chicas que esperan el metro todos los domingos por la mañana y despertarme con los ojos muy abiertos, tocar el relieve de los cuadros, mirar a las estatuas hasta que se sonrojen y llevarte a casa aunque vivas en Boston o en la luna!!


sábado


estoy yendo a atocha en cercanías y he dado veinte vueltas por Torrejón para poder aparcar porque hay ferias de Navidad y han cortado muchas calles y ahora estoy escuchando stone in focus intentando recuperar algo la calma, pensando en una fábrica con las fraguas vacías y las luces apagadas, palpitando con ronquidos silenciosos, tengo recuerdos hechos una bola y recupero el momento en que he vuelto a casa y había una mujer tumbada en el sofá con una manta viendo un documental con antílopes y ha levantado la vista y tenía el pelo gris y eso es lo único que recuerdo de ella, su pelo grisáceo y largo, y después he subido arriba a ducharme, y antes he estado comiendo con el tío y el abuelo y he hablado con el tío sobre la Biblia y lo contento que me pone leerla y sentirme cerca de Dios, en varios momentos me han dado ganas de llorar porque pienso en lo bonito que sería poder ver a la abuela curada y alegre y al abuelo sin todas sus dudas, sin el ematoma en la mano, sin sentarse en la silla del comedor a frotarse la frente y con la vista perdida, y al estar ahí solo sin mis padres me he sentido mucho más unido a ellos que nunca y ese sofá desgastado no me ha oprimido el pecho como otras veces, me he dado cuenta de que cuando el abuelo no esté lloraré por él y también por la abuela, y sigo acordándome de cuando el tío me ha contado que algunos días el abuelo se despierta de la siesta preguntándole si le ha llamado y una vez se puso a repetir que había visto a Juli y que estaba con él en la habitación, y esta semana una noche se cayó de la cama porque solamente ocupa la mitad, será la costumbre, o serán otras cosas


domingo


ayer estuve en el concierto de ramper y de jai/egun que tocaba las cuerdas de la guitarra como si fueran fuegos artificiales y casi se me había olvidado la sensación de estar arropado por la multitud abrigada y brillante en la calle preciados y había tantas manos que se acercaban a mi cara con rosas y peluches de duendes y yo me abría paso escuchando your best american girl en los cascos y las venas y casi me como a una mujer con un cartel de lotería colgado a los hombros y luego en la wurli moviendo la cabeza con los ojos cerrados y los rasgueos de reina de farolas pensé en el mar y en lo triste que es no sentirlo todo por completo, y quise agarrarme a ese instante y hacerle trenzas con dedos temblorosos y caracolas de plástico y después cogimos un bus para volver a Torrejón y estaba lleno de gente y me fijé en los tik toks en los móviles de los que estaban sentados y en sus cabezas ladeadas y los sentí irreales como si por dentro estuvieran hechos de magdalenas y en mi cabeza no dejaba de sonar música maravillosa mientras me agarraba a la botella de agua y miraba a Adri tres personas más adelante y por las ventanas todos los hoteles y las casas se veían verdes como una nave alienígena dormida


ahora que sé que para ti de verdad se ha acabado siento como si todos los pájaros del mundo se hubieran echado a volar de golpe al mismo tiempo y no puedo dejar de dar vueltas al cuarto sintiendo los pies fríos sobre la madera, con los ojos demasiado secos y todas las palabras me parecen tan inútiles


miércoles


he estado escuchando el disco de la portada rosa de ichiko aoba volviendo a casa avanzando pooco a poco en el atasco de la M-203 y lo he sentido mucho más fuerte que nunca, los giros en Mars 2027 se sentían como conocer a alguien nuevo y fascinante o encontrar un rincón único y brillante en un bosque al que voy a refugiarme desde pequeño, y las nubes esta vez se veían naranjas con los edificios del world trade center como dedos torcidos incapaces de alcanzarlas, y también he visto por debajo a un avión y me ha hecho pensar en los dragones de la tierra media y me he acordado de cuando estaba cenando ayer y le dije a Jael por wasap que estaba comiendo costillas y llorando porque estaba muy contento y ahora entiendo que más que decírselo a ella en realidad me lo estaba confirmando a mí mismo, que esta vez eran unas lágrimas diferentes y que no quería por nada del mundo darlas por sentado


jueves


[...] al entender que quizás es así como tiene que ser he deseado poder meterme por unos minutos en la cabeza de Carmen y dibujar para siempre una fotografía de edificios antiguos en Coslada y niños merendando con los mofletes redondos y he odiado la muerte muchísimo


antes he estado tocando la tierra de mi planta y una polilla enorme que estaba escondida entre los tallos ha echado a volar y me ha pegado un buen susto, ha tropezado hacia el suelo y ahí la he pisado y la he tirado a la papelera, imagino que por eso se le estaban cayendo algunas hojas aunque estuvieran verdes, además hoy había una silla de plástico tirada en la m-203 y los coches tenían que esquivarla y en la colina se ha formado una fila larguísima porque un coche negro iba a treinta por hora, el cielo estaba lleno de manchas de colores y las nubes parecían personas bailando dando vueltas en un corro


viernes


hoy cuando volvía a mejorada subiendo la colina me he fijado en toda la luz que escupe Madrid hacia el cielo como si una estrella estuviera enterrada justo en el centro de España y nos hubiéramos pegado los últimos quinientos años desenterrandola para señalar con dedos orgullosos al espacio vacío y que siempre sea de día y no dejar dormir a los ángeles, también he mirado las nubes y me han parecido fragmentos de un jarrón roto, el que me regaló Elisa antes de irse y hace dos semanas tiró mi gata desde la estantería y parecía que alguien les había prendido fuego porque se veían súper naranjas y me puse a pensar en los componentes químicos de las nubes y en qué haría falta para poder quemar una y cómo se vería el cielo después, con esqueletos de hielo agarrándose a duras penas a su techo y cayendo sobre los coches como escarcha negra


domingo


estoy comiendo en el burger king de gran vía y miro a la gente y cuando me devuelven la mirada redirijo la vista hacia otro lado pero no pasa casi nunca y me pregunto si a la gente también le gusta mirar furtivamente a los demás desconocidos como si fuera un juego y pienso que nunca sabré a cuántas personas distintas he visto a lo largo de mi vida y si quizás el hombre barbudo de enfrente o el del polo blanco de la izquierda ya se han cruzado conmigo en otro momento y en otro sitio y pienso en como sería tener una memoria perfecta y reconocer a todas las personas y en lo poco que me gustaría y que prefiero mirarlos a todos y a sus dientes y bocas masticando como si no los hubiera visto nunca y nunca fuera a volver a verlos y así nuestro juego de miradas existe en un jardín distinto y nuestros ojos cuelgan como cuadros


ha estado lloviendo esta mañana y he ido a la Fnac y no esperaba encontrarme un vinilo de alex g y menos en el apartado de música electrónica y después cuando ya iba a irme he encontrado el Mangekyo de Yoshiko sai y he vuelto a entrar en su portada y me ha crecido césped en las orejas y he recordado las noches largas escuchando discos en el mp3 medio roto, de doji morita, maki asakawa, virtual dream plaza y el rostro serio de yoshiko y las marcas en sus mejillas se me han agarrado a la garganta como las patas frías de un cuervo y he pensado en lo trágicas que siempre me parecieron las cantantes japonesas de folk y enka con sus voces de mármol y sus letras de agua que nunca entendí pero que erosionaban mi cama hasta darle forma de acantilado y cuando conseguía dormirme sentía que mis ojos seguían abiertos


martes


tengo las piernas cruzadas y los pies descalzos sobre la cama pero mi mente todavía se agita con el zarandeo del metro y escucho las risas de los pájaros verdes en los pinos de san fernando, sus bailes y nuestros dedos señalando a lo alto, entre susurros, como si interrumpieramos el momento más íntimo y frágil y los verdaderos protagonistas siempre hubieran sido ellos, tan por encima de las rutinas y los atascos y la política, pintando espirales sobre los semáforos, y cuando seguimos andando cayó un globo morado en la acera y le di una patada despacio, al girarme luego vi que dos niñas pequeñas se lo habían quedado y sus chaquetones del mismo color del globo brillaban como cristales en una terraza



llevo casi un mes sin parar de hacer cosas y he seguido escribiendo pero no he tenido tiempo de ponerlas por aquí y me siento mucho más real que nunca con la piel mucho más cosida a esta proyección infinita de carreteras y cenas de pie en cocinas extrañas


hoy he vuelto a calatayud y mientras en el taller hacían una copia de la llave del coche me he ido a dar una vuelta por el camino junto al campo de hierba donde una vez jugamos al béisbol, y he subido por una colina mojándome las deportivas con el rocío y pisando hojas negras y tallos brillantes hasta una puerta de piedra con dos vigas enormes y al otro lado no quedaba nada de la casa, sólo agujeros en la tierra y montones de grava, y avanzando un poco más he llegado a la cantera que ya vi hace por lo menos tres años y me ha dado vértigo porque justo estaba asomado a la parte más alta y había una excavadora ahí abajo y hondas de agua de un color muy feo y me ha dolido bastante pensar en la puerta de piedra ahí sola, como si los brazos que derribaron su casa frenéticos hubieran seguido excavando hasta hacer ese enorme agujero amarillo y reducir a polvo cualquier recuerdo y cualquier marca de fotos y estampitas pegadas en las paredes, después volviendo por el mismo camino he visto el humo de varias fogatas que se extendía por entre las casas vacías con las jambas pintadas de negro y me he dado cuenta de que para mí el olor a malas hierbas quemándose también es el olor de la adolescencia

me quedaría la noche entera metido en el coche escuchando música y viendo el césped iluminado justo antes del vacío inmenso, con los dedos bailando sobre el teclado del móvil y tantas ideas revoloteando junto a los mosquitos y polillas e insectos nocturnos más pequeños que una mota de polvo, quizás cuanto más escriba más tarde en amanecer

estoy sentado en el coche con el tío y el abuelo volviendo de los callejones de majadas y me quedo mirando el picasso 10 metros adelante con sus luces rojas y todos los dibujos de aceite negros en la carretera serpenteando como si esa fuera la escritura de los coches y marcaran en las curvas letras emes, máscaras y pájaros, en la radio está sonando una canción de los beatles y escucho la voz de john lennon resbalandose como mantequilla mientras el sol termina de esconderse y pienso en el buitre enfrentándose al viento en el mirador de río cogote con todo el descaro del mundo y subiendo hasta más allá de las rocas y las estrellas con sus alas gigantes y también vuelvo a ver a jael con el ojo izquierdo guiñado echándome fotos con el móvil y diciéndome que deje de hablar entre risas y ahora suenan entre los cables oscurecidos las campanas de sunday bloody sunday y los violines chirriando y la caja arañando el cielo y me estoy quedando sin batería pero quiero seguir hablando y seguir viviendo para ver a jael sonreír muchas más veces

desde la radio de la salita bruce springsteen canta the river y miro el cielo inmensamente azul del balcón y el toldo agitándose con calma, verde liso por fuera y por dentro con dibujos de helechos y flores rojas

aún estamos volviendo a Leganés conduciendo por una carretera pequeña que a mí tío no le hace ninguna gracia pero yo me quedo embobado viendo las siluetas encorvadas de los árboles y las luces navideñas de las casas mientras el abuelo habla de cuando repartía cerveza por Chinchón y Aranjuez y en el usb del tío ahora suenan canciones de la oreja de van gogh y me sorprendo pensando que es un grupo que nunca me ha gustado especialmente y aún así en este momento exacto me está produciendo una nostalgia dulce y un poco culpable en la garganta y los labios secos, como si siempre hubieran estado ahí sonando en la radio de mi subconsciente con sus letras románticas y bobas pero sólo ahora he conectado los cascos, vaciado de prejuicios y con un deseo infantil de volver a estar enamorado

he visto el antiguo edificio de rtve justo antes de incorporarnos a la a-3 con sus cristaleras enormes y en la del centro había una luz que parecía brotar desde otra época y antes cuando hemos parado en una gasolinera de cepsa en la puerta del baño alguien había escrito ama, ama y ensancha el alma junto a una cara sonriente y lo he leído con la voz ronca de robe en mi cabeza

me mudo

salgo de Alcalá y los campos y los árboles se van abriendo paso entre la niebla poco a poco como si salieran directamente desde mis retinas oscurecidas por las gafas de sol y en el cielo hay espirales blancas bailando y me hacen pensar en que el brillo que tantas veces he visto en los sueños que solía tener con escaleras de caracol y pueblos mestizos no es tan diferente del que veo desde la ventana en el ático mientras suenan canciones de Joaquín Sabina no sé si en el primer piso o en otra casa y siento que el frío en las manos y el pecho ya no me molesta nada

arapaima: pez re grande okapi antílope sable negro tilacino (extinto, último en zoo de hobart, benjamin) tamarino calvo proteo (ciego) insecto palo de la isla de lord howe ahab (libro) tortuga laúd (Asturias!) kinkayú o martucha cárabo común (ojos) Serafín del platanar muy cuqui elephas antiqus cuarzo musgoso (con musgo dentro) la niña ágata malaquita y azurita dioptasa hematoideo obsidiana arcoíris

hoy la luna es una galleta blanca y lisa y juega entre los cables eléctricos de la autovía punteándolos como la guitarra de Víctor Jara

ahora he llegado a atocha y ha empezado a sonar en mis cascos temptation de new order con su letra infantil y maravillosa y un chico con gorro y gafas enfrente de mí ha empezado a mover los brazos arriba y abajo y de verdad que parecía que lo hacía al ritmo de la canción

esta tarde me he perdido en las historias de Filo y sus acolchados fractales comiendo rosquillas recolocando el vaso y el bote de leche condensada para que cruzaran la espiral del mantel en línea recta y he viajado a Éfeso y Estambul, he visto los gatos en las mezquitas, el amanecer desde un globo apiñado con veinte personas y la tímida curvatura del horizonte, he releído las palabras de Apocalipsis a la congregación de Laodicea, ojalá fueras frío o caliente, y he metido los dedos de los pies en las piscinas de cal ya prácticamente vacías y al correr las corrinas por primera vez desde la vigésima planta del hotel también me he asustado y después me he reído y después no he podido dejar de mirarlo todo


estoy sentado frente a la playa más recta que he visto en la vida, a lo lejos hay un barco rojo y negro que cuando vuelvo a mirar cada diez minutos apenas parece haberse movido y de vez en cuando veo asomarse en la duna de canela la cabeza de alguien corriendo y acaba de pasar un chico vestido de negro con una colonia que olía a los libros gordos de Gerónimo stilton pero no le he visto la cara porque normalmente cuando estoy sentado en un banco y noto que alguien va a pasar andando solamente lo miro cuando ya está de espaldas y me gustaría acostumbrarme a mirar a la gente muy bien de frente antes de que pasen y giren la esquina alejándose de mí para siempre


lo que escribí esta tarde en garrucha después de comer en un banco lo que compramos en el mercadona junto al puerto

sé que no he estado escribiendo mucho pero tampoco me molesta, siento como si de alguna forma todas las palabras que he escrito sólo hubieran sido preludios o unas pequeñas instrucciones torpes como los cartelitos de macondo encima de los perros vagabundos y los atardeceres y las canciones de david bowie diciéndome ahora es el momento de saltar y de gritar o de recordar los veranos en la playa o las texturas de los sofás y las enredaderas y las puertas medio abiertas, o agarrarse las vértebras y reír hasta perder el aliento y escoger las voces que más me gustan, las que me vuelven loco y que querría escuchar en bucle para siempre (la tuya también) y que sin saberlo he acabado recopilando una biblioteca destartalada llena de todos estos libros con las páginas cortadas y pegadas, habitaciones dentro de habitaciones y escaleras de caracol ¡por qué no! y cada vez que abro los ojos estoy fuera y siento el viento y el frío y el calor y los pies hundidos en la tierra y las hormigas escriben:
capítulo uno: bienvenido y enhorabuena!




.
.
.
.

iago

ojalá estuvieras ayer porque tendrías 51 años


Canciones en enero

1

he llenado mi cuarto de cables
y de fotos de osos polares
que me miran cuando me despierto
y al dormirme los echo de menos

he construido una lámpara enorme
en la que refugiarme de noche
me he pintado los ojos de negro
y así me brilla todo el cuerpo

bass
6 6
7 0

2

dijiste que vendrías hasta el mar
y que traerías todas tus cosas
veríamos el sol hasta morir
y llenarías mi frente de tierra y conchas
y beber una botella con la arena hasta las cejas
y los cuartos ya vacíos y las sombras tan perdidas
encontramos una nota con un dibujo arrugado
y ahí estaban nuestros hijos y ahí estaban nuestros hijos
y no podíamos hablar
con las olas rotas en nuestro jardín y nuestro hogar
naufragando cada vez al despertar

3

todas las partes de tu vida se llenan de agua
y las cuelgo a tender
en la ventana las palomas se asoman
en sus ojos veo todo lo que pudo ser

no me importa que se apague
no me dejaré engañar
seguro que hoy o mañana
podré verte una vez más



una pequeña nostalgia

el cielo detrás de la ventana del techo hoy está lleno de nubes y me parece ver una luz parpadeante que se mueve poco a poco hacia el norte

escucho la nota cada vez más alta de la lavadora y al incorporarme en la cama siento el frío en los hombros y los noto huesudos y acartonados

hace un rato te soñaba despierto envolviéndome con tu cuerpo tapandome los ojos con todas tus formas y absorbiendo las lágrimas, con la cara vuelta siempre hacia el otro lado y el aliento en mi oreja, tan cerca y apretados pero sin poder verte el rostro


me pierdo imaginando




he visto las fotos que echamos en junio del año pasado cuando vinimos a Alcalá a ver a Álvaro y he vuelto a ver los peces naranjas que casi sobresalían de la pantalla y me parece tan irreal que ahora esté viviendo aquí y cada vez que paso por el parque y lo recorro de esquina a esquina siento que el pasado ha sido un sueño y en esa ilusión los caminos se extendían hacia todas partes y los árboles palpitaban como órganos extirpados y había ruido y tambores y una caja de pizza abierta en el suelo de la plaza junto al museo arqueológico - ahora sé que ese edificio es el museo y el de al lado es el palacio arzobispal - y el sábado quise pararme delante de la estatua de Catalina y me fijé en las rosas secas que colgaban de su mano preguntándome si ya estaban ahí en mi sueño y algún habitante esquivo y romántico las habría abandonado allí desde fuera o desde dentro como un guiño o una migaja más de pan hacia la boca enorme con dientes de piedra de todo lo que puede o no puede llegar a ser



he estado caminando en la isla de los garcía y he visto las cabezas de muchas personas asomarse por encima de las hierbas grises avanzando y entrecruzándose sin dejar caer ninguna mirada y he pensado en desiertos y en los agujeros de los topos un poco por encima de los riñones, en las cigüeñas rozando los edificios naranjas de más de diez pisos con sus toldos verdes vigilando el parque con caras inexpresivas, desencajadas, y ojalá los nidos se les enreden en el pelo y la siguiente vez que se vean en las aguas del río todo sea distinto y se entiendan y se sonrían


ayer salimos para mirar varias cosas del coche y al pasar por Terrer papá me dijo que Antonio había muerto y que seguramente había pasado poco después de que se mudara a Calatayud y de un golpe regresé a estar sentado en aquel sofá lleno de mantas rodeado de decoraciones grises y CDs pintados de polvo, con la televisión siempre encendida y los ceniceros desbordados, Antonio en su sillón hablando despacio pensando cada palabra que salía por los labios como subiendo varios escalones, durante varios años todos los sábados por la mañana hablamos con él de la Biblia y de vez en cuando sentimos un brillo especial en sus ojos apagados por el humo y la pérdida, chispeando con visiones del paraíso y mil reencuentros y después al llegar a casa comer patatas fritas y tender la ropa para desarraigar el olor a tabaco y corazones de piedra,

durante varios años lo vi apagarse en silencio en esa casa minúscula y desordenada y ahora me doy cuenta de que seguramente fuimos sus últimos amigos y todas esas historias sobre di stefano y puskas y esos sueños de sudor y focos que a mi padre tanto emocionaban de repente parecen lo más importante del mundo y espero por favor que dios no se olvide de ese hombre menudo que vivía en la última casa del barrio de la estación que hablaba despacio y se alimentaba de recuerdos y ducados


una de las últimas noches que pasé en Alcalá no tuve nada de frío y ni siquiera parecía de noche

esta noche soñé con los ojos abiertos
miré por toda la buhardilla y vi un gato encima del manillar de la puerta
y otro sobresaliendo por la manga de una chaqueta
negro y blanco
mirándome fijamente
también sentí mi cuerpo completo
abrazado y colgando de alguien muy cerca
con el sol directamente sobre nosotros y el cielo azul abierto completamente



Comprar para casa

cajita para botes del baño
vaso para baño (enjuage)
vaso para cepillo baño
mueble para colgar llaves
mueble noche para mi cuarto (?)
alfombras para mi cuarto
calendario para la nevera organizar comidas y actividades
papelera para el baño
tendedor
zapatillas de casa para mí
tapón para baño